Oda a la Hermana Ausente
Oda a la hermana ausente
Dedicatoria
A mi hermana, por su fuerza y su luz.
Y a todas las mujeres que han luchado, o siguen luchando, la batalla silenciosa contra el cáncer: que su valentía sea recordada y que sus espíritus nunca se dobleguen.
Hermana,
Querida hermana. Dices que me protegías desde que éramos niños. Nunca supe realmente por qué, hasta no hace mucho. Me amabas más que a tu hermano menor; eso es lo que siempre dijiste. No recuerdo prácticamente nada de mi infancia, excepto fotos movidas en mi mente.
Los recuerdos que tengo de ti son pocos y vagos. Recuerdo muy bien que todos me decían: “tu hermana es genial, superinteligente, la mejor de la clase”. Y sí, lo fuiste. Desde que tengo uso de razón tuve que vivir bajo tu sombra. “Debes parecerte más a ella”, repetían todos. Eso se quedó conmigo como una herida que nunca terminaba de sanar.
Crecimos, y te fuiste. Volaste rápido. Siempre estuviste clara de que Santiago no era para ti. A partir de ahí hubo un vacío de información. Hasta que yo nuevamente, siguiendo tus pasos, empecé a volar también. Ahí reconecté contigo. Me acogiste y me guiaste. Sé que hiciste mucho que no sé; sé que sacrificaste lo que era tuyo y lo que no era. Yo no tenía conciencia. Era alguien que vivía su mundo interior, su carrera y en tratar de encontrar un camino a mi realización personal. No era consciente del sufrimiento, el hambre, la miseria y la desidia que nuestra ciudad, y nuestro país, cual destruido cementerio, nos hacía pasar.
Seguimos creciendo y una vez más nos alejamos. Esta vez por un largo tiempo. Teníamos vidas muy ocupadas y nuestra meta era ser exitosos. Tú seguiste creciendo profesionalmente y yo también. Pero siendo honestos, llegaste a altas esferas sociales más rápido que yo, y allí permaneciste por un tiempo. No vendiste tu alma para eso. Tu mente fue suficiente. Eso siempre lo admiré de ti. Desde lejos, siempre sentí orgullo de ti y de tus logros.
Volar más alto
Te quedaste en esa prisión de cuello blanco de la que tanto yo quise salir. Fue tu decisión. Y la prisión/paraíso se te volvió pequeña; se convirtió en tu propio infierno. Ya tus logros no te fueron suficientes. Ya no era suficiente con tu inteligencia. Querían que fueras parte de su forma diabólica de controlar las cosas, y te saliste de eso; no prostituiste tus principios. Fuimos padres de nuestras primeras bendiciones. Y todo lo que fue maravilloso, también fue un peso sobre nuestros hombros y responsabilidades en nuestras familias. Hubo más distancia, a pesar de que vivíamos en la misma ciudad. Muy poca comunicación. La vida nos puso muchas trabas. Hemos tropezado y nos hemos levantado tantas veces. Logramos valernos por nosotros mismos, sin necesitarnos. Sin necesitar a nadie.
Cáncer
Pasaron años, y todo iba bien, al menos tú sobrevivías a tus miserias materiales mientras yo vivía en mi nueva abundancia. Hasta que el enemigo, en forma de cáncer, tocó tu puerta. Eso cambió todo. Por primera vez en 39 años tuve miedo por ti. Fui consciente de tu humanidad. Ya no eras la que había vivido su vida a su manera y se sentía realizada. Ya no eras intocable. Algo más fuerte que tu voluntad te quería arrebatar la vida. Bienvenida muerte. Pero... espera.
La viste de cerca. Fue tu compañera por un buen tiempo. Te quitó parte de tu cuerpo. Te mordió más duro de lo que se supone que le pasa a las personas buenas, a las personas temerosas de Dios. Pero sobreviviste. Dios hizo el milagro. Pero la experiencia quedó, y la enseñanza fue aún más profunda: vive y ama ahora, porque te pueden llevar en cualquier momento.
Hermana
Te amo. Y, sin embargo, no te conozco. No soy ni siquiera tu mejor amigo, ni de cerca. Sé que me amas también, pero no ves claramente cómo soy hoy. Recuerdas mejor que yo al niño que fui. No tienes idea de qué me hace feliz, por qué la ansiedad me consume en las noches, o por qué a veces no reconozco al hombre en el que me he convertido cuando me miro al espejo. Hemos perdido mucho tiempo. Y lo peor es que no sabemos qué nos vendrá mañana. No estamos ni remotamente listos para irnos, si así Dios lo quisiera. Estamos demasiado ocupados sobreviviendo el hoy y el ahora.
Ay, hermana. Quiero conocerte, estar ahí cuando necesites un hombro. Ser no solo tu hermano, sino también tu amigo. Quiero que seas feliz y que Dios te dé salud y fuerza para que veas a tus hijos envejecer y seas feliz arrullando a un nietecito. O arropando a nuestros viejos en su último suspiro, cuando sus almas abandonen sus cuerpos. Le pido a Dios que nos dé otra oportunidad para recuperar el tiempo perdido, que no supimos apreciar. Dios nos bendiga y tenga misericordia de nosotros y de nuestra familia.
Que así sea. Yo también quiero esa oportunidad. Siempre he querido estar para ti. Te amo mi hermano. No tengo que conocer demasiado de ti para saber que estaré siempre a tu lado ísica o espiritualmente.
ReplyDeleteNo obstante, déjame quedarme con la ilusión de que te conozco mejor que nadie. Me hago esa idea, y así siento que puedo ser de más ayuda. Yo, tu hermana mayor, soy menor que tú en muchas cosas. Te admiro tanto!!!
DeleteY yo a ti mi hermana. Te amo.
DeleteGracias a Dios por un hermano como tú. Algún día caminaremos las calles de Europa juntos. Pero mientras, me hace sentir segura que estemos al tanto uno del otro. Eres mi orgullo y admiración. Te amo.
ReplyDeleteAy que fuerte, que hermoso, como me llena el alma esta "declaración de amor" de mis dos hijos, pido a Dios nos de salud a su papá y a mí para verlos juntos pasear por Europa, y si me toca partir,me iría tranquila porque siempre soñé y luchamos porque nuestros dos hijitos estuvieran abrazados en un solo corazón y hoy, gracias a Dios ,lo vemos. Gracias Padre, que lindo regalo nos has hecho.
ReplyDeleteLiteralmente HERMOSO. Los recuerdo a los dos de un sueño tan bello que se llamo EVA. En una de las etapas más lindas de mi vida y que atesoro con mucho cariño. Me dio mucho gusto hace poco volverlos a encontrar por acá, los recuerdo y también a sus padres. El señor tenía cabello negrito y se veía un hombre serio y de respeto y si mal no recuerdo tenía una bicicleta 28 china de color negro, corrijan si estoy mal. Dios los bendiga y los mantenga siempre unidos. Amor Paz y bienestar familiar les deseo. Un abrazo Ulises
ReplyDeleteTan bello q las tres veces q lo he leído se me han salido las lágrimas...algo difícil en mi💞
ReplyDelete