"Imbesil"
Conozco a
un "Imbesil". Sí, con "S". Siendo honesto, no conozco a uno
solo; he conocido miles, quizás cientos de miles a lo largo de mi vida. La
palabra imbécil proviene del latín imbecillus, que significa débil o de
mente débil. He conocido a tantos que me pregunto si alguna vez he conocido a
personas que no lo hayan sido.
Todos
somos, o hemos sido, imbéciles en algún momento. Sí, es parte de ser humano.
Pero cuando decidimos serlo, y no nos damos cuenta de que la vida nos ofrece
alternativas para dejar de serlo, entonces somos más que imbéciles. Somos nada.
Y la nada es ausencia de todo. O sea, ahí, en ese cerebro, no vive nadie.
Ahora, la
cosa es: ¿de dónde aprendemos para no ser uno? Una vez que te das cuenta de que
lo eres o lo fuiste, lo más inteligente es cambiar el curso de las acciones que
nos llevan a ello. ¿De dónde aprendemos? Pues de la sabiduría de los viejos, de
la sabiduría popular, de los niños —que por su inocencia son las criaturas más
sinceras del mundo— o de Dios.
¿Aprendemos
a ser mejores en las escuelas? Probablemente en un pequeño porcentaje.
Aprendemos en nuestras casas mientras crecemos, si es que tuvimos la suerte de
tener un hogar funcional. Pero aprendemos más de nuestras acciones conscientes
si abrimos nuestra mente a la posibilidad de que estamos equivocados. Si
tuviéramos ansias de sabiduría, veríamos las señales que nos da la vida y
seríamos sensatos. No quieren que aprendas sobre eso, por eso no te lo enseñan
en la escuela.
La sensatez
y el sentido común son lo menos común. ¡Oh, sentido común! ¿Dónde estás? ¿Dónde
te pueden encontrar?
Algunas
personas son de ideas fijas. Unos porque nacieron así y otros por estúpidos.
Los que nacieron así siempre tienen la posibilidad de cambiar por elección y
con ayuda. Los que deciden ser estúpidos, esos no tienen solución.
¿Por qué
creer que nuestros títulos, nuestros méritos, nuestros logros, nos hacen
mejores? Necios, no saben si mañana estarán disfrutando sus fantasías o estarán
en la morgue. La vida es un regalo de día a día. Y si creemos por seguro que lo
que tenemos hoy aquí es todo lo que somos y lo que seremos, estamos muy mal.
Somos un soplo de viento, un fragmento inmedible en la longitud del tiempo del
universo. Mañana Dios decide que nuestro tiempo acabó, y solo quedará el
recuerdo en los pocos que te honrarán por lo bueno o malo que hiciste. Muchos
te recordarán como "el talentoso...", "el gran...",
"el hijo...", "el padre...", "el amigo...",
"el creído...", "el oportunista..." o "el imbécil...".
Somos
polvo, y al polvo volveremos. El tiempo que compartamos esta existencia con la
humanidad deberíamos hacerlo valer. No solo por lo que logramos como seres
humanos profesionalmente hablando, sino por lo que logramos humanamente, siendo
una luz para otros, no entorpeciendo el camino de nadie ni destruyendo lo que
otros crearon, aunque tú hayas sido parte de esa creación. Un castillo de paja
hecho con amor, con ignorancia pero con amor, tiene tanto valor como la mansión
más lujosa. El lujo debe estar en tu calidad humana. La gloria y la honra
vendrán por añadidura.
Pero no se
le pueden pedir peras al olmo. Si decides ver la tierra plana, eso verás. Si
decides mirar la "S" de "imbesil" en vez de pensar por qué
entras en esa categoría, entonces eres nada. Y a la nada volverás. Y esa
persona que no sabía escribir, pero tenía mejor corazón, tendrá su recompensa
mayor.
Idiota,
desperdicias tu vida mirando la paja en el ojo ajeno; eres un hipócrita,
incapaz de ver tu propia mierda. Sigue viviendo tu vida de imbécil, mientras yo
aprendo de mis propios errores a ser mejor, para no llegar a convertirme en
uno.

Que interesante, por lo general todos o casi todos, tenemos una dosis de ese imbécil o imbésil, a veces caémos en esa categoría por ignorancia o a veces por dejarnos llevar. En finnnn, tratemos de salir de ese corchete de IMBECILIDAD y seámos asi un poquito mejo
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